Afasia: el trastorno de comunicación

 Afasia: el trastorno de comunicación

La afasia es un trastorno para comprender o expresar el lenguaje tanto en forma oral como escrita. Para hacerlo de una forma más sencilla, podemos dividir a la afasia en 3 tipos: de expresión, de comprensión o mixta (cuando los dos tipos anteriores ocurren a la vez).

En la afasia de expresión, hay una dificultad o imposibilidad de hablar o escribir adecuadamente, con un compromiso para la articulación de las palabras. La persona que la padece comprende adecuadamente el lenguaje, pero no puede expresarlo. Por ejemplo, si uno le pide que levante una mano, la persona lo hace, pero por el contrario, si le pedimos que diga su nombre o como se denomina un objeto determinado no podrá realizarlo bien. En la afasia de comprensión ocurre lo contrario: la expresión del lenguaje está conservada, pero la persona no puede comprender el lenguaje hablado o escrito.

Sin embargo, aunque hable, lo que dice puede tener el contenido alterado, ya que no comprende lo que está diciendo, sin ser consciente de ello. Ambos tipos de afasia conllevan una gran dificultad para la vida en sociedad de quien la padece, siendo aún más marcada en los casos de afasia mixta, en la que la persona no puede ni comprender lo que le dicen ni expresarse en forma adecuada.

Para comprender estos tipos de afasia y porqué ocurren hay que recurrir brevemente a la anatomía del cerebro humano. Uno de los dos hemisferios cerebrales es el que maneja el lenguaje y recibe el nombre de hemisferio dominante. En casi todas las personas el dominante es el izquierdo. Dentro del hemisferio dominante podemos encontrar dos áreas elocuentes (que tienen una función esencial) del lenguaje: la de Broca (que se encuentra en el lóbulo frontal y se encarga de la expresión del lenguaje) y la de Wernicke (que se encuentra en una forma anatómica más variable, en general en la parte de los lóbulos temporal y parietal y cumple funciones de comprensión del lenguaje). Ambas áreas se encuentran interconectadas por neuronas que permiten que podamos, por ejemplo, leer algo en voz alta.

Cuando hay algún daño en estas áreas ocurre alguno de los tipos de afasia que nombramos. La causa más común de daño estructural de estas áreas son los accidentes cerebrovasculares, conocidos también como ACV por sus siglas, que pueden ser de dos tipos: los isquémicos (que son los más frecuentes y generan un infarto cerebral) y los hemorrágicos, que son hematomas dentro del cerebro. Éstos últimos a veces requieren que los operemos para drenarlos. En esos casos, se extreman los cuidados para limitar todo lo posible el daño de las áreas elocuentes del lenguaje durante la cirugía. Sin embargo, muchas veces ya se encuentran severamente injuriadas por el hematoma intracerebral.

Otra causa que los neurocirujanos encuentran con relativa frecuencia son los tumores cerebrales, tanto los que crecen dentro del mismo cerebro como aquellos que crecen por fuera del cerebro, pero que lo comprimen con su crecimiento. Cuando operamos tumores cerebrales en estás áreas elocuentes a veces requerimos hacer lo que se llama mapeo cerebral intraoperatorio del lenguaje, que consiste en ir estimulando diferentes regiones de la corteza cerebral mientras el paciente habla para poder identificar con mayor exactitud dónde se encuentran y maximizar así el cuidado de las mismas.

En los pacientes con afasia, además del tratamiento de la causa subyacente, es fundamental iniciar tempranamente la rehabilitación del lenguaje, con el objetivo de recuperar todo lo posible la función, aunque lamentablemente eso no es posible en todos los casos.

Jos M.C.

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