Alcoholismo: Estos son los efectos que le provoca a tu cuerpo y mente

 Alcoholismo: Estos son los efectos que le provoca a tu cuerpo y mente

La OMS considera el alcoholismo como una enfermedad que cuenta con diversas facetas y afecta de maneras múltiples al organismo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) el alcoholismo es considerada una enfermedad debido a que es multifactorial, progresiva, crónica y terminal; además de una de las adicciones más comunes ya que su ingesta se puede convertir en un hábito común.

El consumo del alcohol se comienza a convertir en un problema cuando las personas comienzan a perder el control de su ingesta, ya que la intoxicación, que es cuando la bebida actúa en el cuerpo, comienza a provocar mareo, placer, entre muchos otros efectos. No hay que perder de vista que el abuso de estas sustancias producen cambios químicos en el cerebro que propician se incremente la tolerancia y su dependencia.

Las reacciones del organismo ante la ingesta de alcohol
Entre las diversas señales de alerta que trae consigo el consumo constante de alcohol está el ser incapaz de controlar el consumo de alcohol; la ansiedad generada cuando no se está bebiendo; sentir la necesidad de beber más; gastar una cantidad considerable de dinero en este hábito; comportarse de forma diferente después de beber; descuidar la alimentación y la higiene, entre otras. Además que cuando ya se tiene una tolerancia a la bebida, se comienzan a presentar síntomas como nauseas, temblores, ansiedad.

La manera que tiene de actuar el alcohol en el organismo comienza con una gran satisfacción al tomar, para enseguida presentar una visión borrosa y problemas de coordinación. Cuando entra en el cuerpo, las membranas de las células no pueden detener su paso, por lo que después de ser ingerido tarda unos treinta o noventa minutos en llegar a la sangre. Cuando esto ocurre se reducen los azúcares y provoca debilidad y agotamiento.

¿Cuáles son los efectos que le provoca a tu cuerpo y tu mente?
Estos efectos se registran debido a que el alcohol acelera la transformación de glucógeno en glucosa, y esta se elimina más rápido. Cuando una persona alcohólica bebe no metaboliza de forma adecuada en el hígado ese compuesto y queda mal metabolizado. Es así como el alcohol llega al cerebro y altera dos sensores: desconecta el sensor que avisa el momento en que hay que parar de beber, mientras que el otro sensor, el cual impulsa a beber más, se pega y manda una señal para seguir consumiendo la sustancia.

Aunado a lo anterior, desde la parte psicológica comienza una obsesión por consumir más, la cual interactúa con mecanismos de defensa, los cuales justifican el consumo. El alcohol pude provocar euforia, excitación, desinhibición, además que se adquiere una conducta impulsiva. ya en la fase de intoxicación, genera la pérdida de la capacidad de coordinar los movimientos y se pierde el equilibrio. En la denominada fase hipnótica además de confusión, hay irritabilidad, agitación, náuseas, vómitos, cefalea e incluso sueño.

Consumir alcohol puede traer consecuencias físicas tales como enfermedades como el cáncer, padecimiento en el hígado, diabetes, gastritis, problemas cardiovasculares, insomnio, pancreatitis, degeneración cerebral, disfunción eréctil, entre muchas más. Mientras que propicia cambios psicológicos como ira, ansiedad, depresión, epilepsia, psicosis, demencia alcohólica, etc.

Jos M.C.

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