China deja de vender gas a Europa para garantizar suministro interno

 China deja de vender gas a Europa para garantizar suministro interno

Según informa Bloomberg, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China ha solicitado a las mayores energéticas del país, PetroChina, Sinopec y Cnooc, que reserven sus buques metaneros para la propia China.

Se trata de un giro en la estrategia del gigante asiático que tendrá importantes consecuencias. Afortunadamente para Europa, este cambio puede tener un impacto beneficioso para nuestros intereses.

China se prepara para su propio invierno. Con el país paralizado por su política Covid cero, China ha estado aprovechando los precios altos para vender gas a Europa. Ahora las perspectivas han cambiado y desde Beijing han anticipado un pequeño déficit de cara al invierno, lo que ha derivado en que desde las autoridades estén enviando este mensaje.

Este verano China se ha convertido en el mayor importador mundial de GNL, superando a Japón. Además de suministrar a toda Asia, el gas de los buques chinos también ha ido llegando a Europa, convirtiéndose en alternativa a EEUU.

Estas ventas al exterior contrastan con la caída de la demanda interna en China. No obstante, para finales de año no quieren arriesgarse y buscarán aumentar sus reservas como ya ha hecho Europa. Quién sabe si este cambio en la política energética tiene relación con un posible cambio en la estrategia frente a la pandemia.

A principios de este mes, The Wall Street Journal informó que Pekín se está beneficiando con la reventa de gas natural licuado a Europa, ganando «cientos de millones de dólares» como consecuencia de las actuales sanciones contra Rusia. Según el medio, China presenta ahora una baja demanda de GNL, y en comparación con 133 buques con gas licuado que llegaron al país durante los primeros ocho meses del año pasado, durante el mismo período de este año esta cifra se redujo a solo 19 buques de GNL.

En estas condiciones, las compañías energéticas del gigante asiático, que firmaron contratos a largo plazo con EE.UU. sobre la compraventa de GNL, decidieron aprovechar la creciente necesidad de gas en Europa y revenderlo a países de ese continente, así como a Japón y Corea del Sur.

Tras el inicio de la operación especial en Ucrania, Rusia redujo considerablemente sus entregas de gas a Europa debido a las sanciones impuestas contra Moscú y la emergencia en los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2. Para compensar la caída de las exportaciones rusas, los países europeos también recurrieron a EE.UU., uno de los principales proveedores de gas licuado en el mundo. Sin embargo, el gas licuado estadounidense es mucho más caro que el que llega de Rusia a través de gasoductos.

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