El COVID-19 puede dejar más de 50 secuelas a largo plazo

 El COVID-19 puede dejar más de 50 secuelas a largo plazo

Una de las características de la COVID-19 que más desconcierta a los investigadores y expertos médicos es su capacidad para desplegar enorme cantidad y diversidad de síntomas diferentes, que además se pueden extender semanas o incluso meses después del contagio. Mientras que para algunos el coronavirus pasa desapercibido (asintomáticos), para otros con menos suerte la enfermedad se complica de tal manera que puede acabar en hospitalización de larga estancia, sin que todavía sepamos a ciencia cierta cuál es la clave de esta enorme diferencia.

Las investigaciones sobre el tema aún son escasas y ni siquiera se ha formulado una denominación común para este cuadro patológico. Los nombres que han aparecido son casi tan variados como los síntomas y así se conoce como “COVID prolongado”, “COVID grave”, “COVID crónico”, “COVID a largo plazo”, “COVID persistente” o “COVID posterior”. En Medicina se conoce como “síndrome” a un conjunto de síntomas, diferentes pero relacionados, cuyas causas aún son desconocidas, y en este aspecto algunos autores, viendo la cantidad de síntomas que puede desplegar el coronavirus, también lo han llamado “síndrome posterior al COVID-19”. En definitiva, los artículos científicos sobre las secuelas que el SARS-CoV-2 puede llegar a desplegar todavía están en una etapa inicial centrándose en recopilar y clasificar las dispares secuelas de la enfermedad.

Entre los 55 efectos o secuelas a largo plazo que el estudio detalla, se estima que el 80% de los pacientes que han sido infectados con SARS-CoV-2 han desarrollado al menos uno de estos síntomas, con mayor o menor intensidad, hasta dos semanas después del contagio. Actualmente, los síntomas posteriores al COVID-19 que se extienden más tiempo se conocen como persistentes o prolongados si continúan durante las siguientes 12 semanas.

Los autores de esta revisión pertenecen a un equipo internacional de diferentes universidades en Estados Unidos, México o Suecia y concluyen su trabajo con dos recomendaciones: la primera es unificar criterios en los marcadores y medidas biológicas para registrar la evolución y síntomas de los enfermos en todo el mundo. “La documentación adecuada en las historias clínicas por parte de los centros de salud es fundamental para realizar futuros estudios globales sobre los síntomas de la COVID-19”, explican en el artículo publicado. La segunda recomendación es ampliar la información que actualmente disponemos “sobre el curso natural de la infección para poder definir el síndrome de COVID-19 prolongado”. Los médicos deben conocer los síntomas, signos y biomarcadores presentes en pacientes previamente afectados por COVID-19 para evaluar, identificar y detener rápidamente la progresión prolongada del COVID-19, minimizar el riesgo de efectos crónicos y ayudar a restablecer la salud del paciente evitando así que la enfermedad se extienda durante más tiempo.

Jos M.C.