Israel bombardea Gaza sin piedad

 Israel bombardea Gaza sin piedad

Los habitantes de este territorio palestino se refugian en sus casas, mientras se extiende la ofensiva contra la Yihad Islámica.

Calles vacías y cortinas cerradas: mientras las fuerzas de Israel y la Yihad Islámica se enfrentan, Gaza parece una ciudad fantasma y los habitantes del enclave palestino devastado por la guerra tienen la sensación de revivir las mismas escenas una y otra vez.

Como cada semana, el viernes -día de descanso semanal- la cornisa de Gaza, uno de los pocos lugares donde se puede respirar una bocanada de aire fresco en el superpoblado enclave, estaba abarrotada de gente.

Menos de 24 horas después, esta larga avenida que recorre la costa mediterránea está desierta. Las cafeterías están cerradas y los vendedores ambulantes se quedaron en sus casas.

Tampoco se ve un alma en el centro de la ciudad. Los únicos residentes que se aventuran a salir de sus casas lo hacen para examinar los daños de los bombardeos.

«Estábamos viviendo en paz y, de repente, el viernes por la tarde empezaron los bombardeos», dijo Mohamed Hamami, de 40 años, «sorprendido» por la «agresión» israelí a Gaza, un territorio de 2,3 millones de habitantes sometido a un estricto bloqueo israelí desde 2007.

La ofensiva de Israel

El ejército de Israel afirma que está llevando a cabo una operación «preventiva» en Gaza.

Señala que su objetivo es la Yihad Islámica, el segundo grupo armado más importante del territorio, después del gobernante Hamas.

Quince combatientes murieron, según Israel. Las autoridades locales informaron que 12 personas fallecieron y más de 80 resultaron heridas.

Entre las víctimas figura Alaa Kaddoum, una nena de 5 años, que murió en un bombardeo contra el barrio residencial en el que vivía en Gaza con su familia.

«¡Ya basta!», exige Hamami. «Vivimos con miedo a la ocupación (israelí). Cada mes o cada año hay una guerra», suspira.

Israel y los grupos armados de Gaza han librado cuatro guerras desde 2007.

La última, en mayo de 2021, dejó en once días 260 muertos del lado palestino, incluyendo combatientes, y 14 muertos en Israel, entre ellos un soldado, de acuerdo a las autoridades locales.

«Esta última escalada nos recuerda episodios de miedo, angustia, el sentimiento de que estamos solos», explica Dounia Alamal Ismail, que vive en el centro y no durmió por culpa del ruido incesante de las explosiones.

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