La carga inalámbrica consume un 50% más de energía eléctrica

 La carga inalámbrica consume un 50% más de energía eléctrica

La carga inalámbrica en los dispositivos de nueva generación tiene un grave problema del que nadie habló antes, pero salió a la luz después de un estudio de tecnología.

Los teléfonos de nueva generación apuntan a que el futuro de los dispositivos no necesite de cables para funcionar. Primero se eliminaron los audífonos y algunos ya se cargan de manera inalámbrica.

Los beneficios de la carga inalámbrica apuntan a que destronarán a los cables y su adaptador, mejor conocido como cubo, de corriente eléctrica. Pero un nuevo estudio indica que no son tan amigables como se pensaba.

Una investigación de One Zero reveló que los cargadores inalámbricos gastan hasta 51% más energía que uno convencional debido a las imprecisiones al momento de colocar el dispositivo.

Los investigadores estudiaron el consumo de energía con un teléfono Pixel 5 utilizando diferentes plataformas inalámbricas y cargadores convencionales.

Probaron diferentes marcas, pero el resultado promedio fue el mismo: la carga inalámbrica consumía 21.01 W/h, mientras que el cable utilizó 14.26 W/h, lo cual es equivalente a 48% más de energía.

Según los resultados, la carga inalámbrica emplea más energía porque la almohadilla de carga requiere que el teléfono esté colocado de manera precisa. Si el dispositivo se mueve o no se coloca con exactitud, lo cual es algo común, generará más gasto de energía.

En consecuencia, el teléfono debe trabajar más y consumir más calor, por lo que acorta su vida útil al utilizar más energía para cargar la misma batería.

La investigación señala que la carga inalámbrica es una falsa ilusión, pues también requiere un cable de corriente en lugar de hacerlo directamente con el teléfono.

La diferencia en el consumo personal que se verá reflejada en la factura de luz no es tan significativa para los usuarios. Sin embargo, el consumo extra de energía a nivel global podría representar un problema a nivel social, según detalla la investigación.