La NASA estrellará una nave contra un asteroide para desviar su curso

 La NASA estrellará una nave contra un asteroide para desviar su curso

La técnica no es tan espectacular como la de la película ‘Armaggedon’, pero la finalidad es la misma: evitar que una roca espacial destruya gran parte de la vida en la tierra.

La nave espacial DART (Double Asteroid Redirection Test) será la primera en colisionar intencionadamente contra objetos celestes con el fin de cambiar su trayectoria. Lo hará contra el sistema binario de asteroides Didymos, formado por un cuerpo principal de 780 metros de ancho y un satélite de 160 metros que orbita a su alrededor.

Se sitúan a 11 millones de kilómetros de la Tierra, con lo cual no suponen ninguna amenaza, y presentan las condiciones perfectas para permitir observaciones mediante telescopios terrestres y radares planetarios. DART se lanzará a bordo de un cohete Falcon 9 de Space X —compañía del gurú tecnológico Elon Musk— desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, California, a las 7:21 (horario peninsular) del 24 de noviembre. Tras separarse del vehículo de lanzamiento, está previsto que intercepte la luna de Didymos, llamada Dimorphos, a finales de septiembre de 2022.

La idea es que la nave espacial choque contra Dimorphos a una velocidad aproximada de 6,6 kilómetros por segundo, con la ayuda de una cámara a bordo (llamada DRACO) y un sofisticado ‘software’ de navegación autónoma. La colisión cambiará en un 1% la velocidad de la luna en su órbita alrededor del cuerpo principal. Ello bastará para acortar el periodo orbital de la luna pequeña en varios minutos y dar por probada la efectividad del impacto cinético como técnica para cambiar la trayectoria de un asteroide. Este método es menos espectacular que volar el asteroide al estilo de la película ‘Armageddon’, pero es preferible porque los fragmentos de una explosión así podrían suponer un riesgo para el planeta.

La misión DART se come 330 millones de dólares del presupuesto anual de 23,3 mil millones con el que cuenta la agencia espacial estadounidense. También cuenta con apoyo de la Agencia Espacial Europea (ESA), que desplegará un pequeño satélite, el LICIACube (Light Italian Cubesat for Imaging of Asteroid), para tomar imágenes de los efectos del impacto; y emprenderá la misión Hera, mediante la que evaluará los restos de la colisión a finales de esta década.

Una amenaza difícil de predecir

Los científicos creen que no hay ningún asteroide conocido de más de 140 metros que pueda golpear la Tierra en lo que queda de siglo. No obstante, la incertidumbre es muy alta, puesto que hasta la fecha solo han conseguido localizar el 40% de estos cuerpos. La razón principal es que los sistemas de detección están limitados por la física: para encontrar un asteroide deben conjugarse una serie de condiciones de iluminación propicias y una distancia que permita la observación.

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