Manchester United logra su primera victoria ante el Liverpool

 Manchester United logra su primera victoria ante el Liverpool

Pasaron tres partidos, pero el United de Ten Hag vivió su primera gran noche. Con Casemiro animando desde la grada, los red devils vencieron con justicia al Liverpool por 2-1 y se llevaron el “Clásico” de Inglaterra. Los goles de Sancho y Rashord fueron más que el de Salah, y pese a perder en las dos primeras jornadas de la Premier League, el United ya supera en la clasificación al equipo de Klopp, en un pequeño gran bache.

Ya antes del pitido inicial, Casemiro fue presentando en sociedad, abrazó al diablo rojo, la mascota del equipo, y posó con la camiseta del United en Old Trafford. El brasileño no jugó, a la espera del visado de trabajo, pero el momento sirvió de conjura para el resto del choque, al que el United salió con su clásico 4-2-3-1 y mucho entusiasmo. Eso a pesar de que Ten Hag dejó en el banquillo a su capitán, Maguire, y a su líder, Cristiano; arriesgando con McTominay y a Eriksen como pivotes, y con Malacia, Lisandro, Varane y Dalot de escolta atrás.

Por delante, el United jugaba sin referencia, con Sancho, Elanga y Rashford alternando en ataque, pero tampoco le pesó y a los 10 minutos de juego Elanga ya se había encontrado con el palo izquierdo de Alisson. Bruno Fernandes se tiró por el suelo, llegó antes que Joe Gómez y dejó solo al canterano mancuniano, que perdonó. Pero fue el primer síntoma del mal momento del Liverpool, sin Thiago, Keïta ni Darwin Núñez, y con bastantes problemas para cubrir la espalda de sus centrales.

Así llegó el primero del United, que conectó con Sancho dentro del área y vio cómo el extremo inglés se dio la vuelta, tumbó a Milner sin inmutarse y coló el balón por el único resquicio que dejó la defensa de Klopp. Fue un golazo y Van Dijk, también rendido en el suelo, acabó siendo abroncado por el propio Milner. Las transiciones rápidas de los chicos de Ten Hag, lanzados por la diestra de Eriksen, estaban desperando al Liverpool, que tampoco consiguió sacar el balón con criterio hasta que Alexander-Arnold se desparramó por la banda derecha.

Fue entonces cuando los Reds se acomodaron en campo rival y estuvieron a punto de marcar el 1-1 tras un despeje defectuoso de Fernandes que paró Lisandro con el pecho sobre la línea. Un susto antes del descanso que confirmó la mejoría de los de Klopp, que empezaron la segunda mitad con la misma predisposición. Sin embargo, las lagunas defensivas volvieron a aparecer en el Liverpool y Rashford no perdonó en el uno contra uno con Alisson. Era el 2-0 y el Teatro de los Sueños no se lo podía creer. Acostumbrados a las malas noticias en esta última época, los diablos rojos celebraron la victoria y las tres paradas finales de De Gea, en una fiesta a la que llegó demasiado tarde el 2-1 de Salah.

Jos M.C.

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