Oleada de incendios pone en alerta al sur de Europa

 Oleada de incendios pone en alerta al sur de Europa
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El fuego obliga a evacuar a miles de personas en España, Portugal, Francia, Grecia y Croacia.

El sur de Europa está en llamas y los termómetros siguen ascendiendo. «Un pequeño descuido puede terminar en una enorme tragedia», dijo ayer el primer ministro portugués Antonio Costa, mientras todo el país está en peligro «máximo o muy alto de incendio», según advierte el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera.

Este viernes, más de 2.600 bomberos apoyados por 11 helicópteros y 790 vehículos combaten 41 incendios, varios de los cuales llevan más de una semana activos, porque el calor extremo y el viento dificultan su extinción. Los de Pombal, Ponte da Barca y Baião son los que más preocupan a las autoridades. La temperatura récord, 44 grados, se batió en Almeirim, una localidad al norte de Lisboa. Allí, la ola de calor no da tregua desde hace más de una semana. Un reportaje del diario Público dibujaba ayer un escenario negro, de cenizas, humo y cubos de agua, vacíos, con los que la población intentaba sofocar el fuego. El periodista contaba como, llegado el verano, la sensación de alerta se apodera de la población. Cualquier columna de humo despierta el miedo a que llegue otra vez, un incendio.

Según datos del Instituto para la Conservación de la Naturaleza y los bosques, hasta la noche del jueves se habían quemado ya 30.143 hectáreas del terreno, una cifra que supera la superficie total quemada el año pasado y que es también la cifra más alta desde 2017, año del trágico incendio de Pedrógrao Grande. Estos días vuelve a la memoria el recuerdo de unos devastadores fuegos que acabaron con la vida de 64 personas. De manera más silenciosa, casi sin acaparar titulares, Portugal ha registrado desde el pasado 7 de julio hasta 238 muertes relacionadas con el calor extremo; los más afectados son los ancianos, los niños, y las personas con patologías previas.

El país ha prorrogado el estado de contingencia -que incluye, entre otras medidas, la prohibición de quemar rastrojos, trabajos en áreas forestales o el uso de pirotecnia-. hasta el próximo domingo ante las adversas previsiones meteorológicas. Costa se defiende de las críticas de quienes le acusan de no tener medios suficientes diciendo que «la respuesta no son más medios sino más cuidado», apelando a la concienciación ciudadana. Protección Civil ya ha advertido de que en más de la mitad de los incendios está la mano del hombre, intencionada o accidentalmente. Un reportaje del diario Expresso recogía que la Policía judicial ha reunir, desde 2004, hasta 700 perfiles de los pirómanos en el país. A menudo suelen ser hombres jóvenes, provenientes de familias disfuncionales, con un bajo nivel educativo, factores de riesgo como el consumo de alcohol y con conductas, a menudo, reincidentes.

Mientras tanto, en Francia, dos incendios en el departamento de Gironde, con capital en Burdeos, han quemado más de 7.300 hectáreas. El jueves por la tarde tuvieron que ser evacuadas más de 4.000 personas de Cazaux, que se sumaban a los más de 6.000 desalojados en la zona de Bassin d’Arcachon, sobre todo en campings cercanos a la costa.

Un millar de bomberos, un centenar de vehículos y media docena de aviones trabajan en los incendios en Gironde y las Landas, al sur. Precisamente en la Gironde también se prohibieron el jueves, día de la fiesta nacional francesa, los fuegos artificiales, tanto públicos como privados.

«El calentamiento global tiene impactos directos en la protección civil. Son los bomberos, la seguridad, los que ven esos efectos a diario. Las consecuencias son ahora, no en 2030», lamentaba en una entrevista en televisión Grégory Allione, presidente de la Federación Nacional de los bomberos.

En Marruecos, bomberos y militares también trataban de controlar cuatro focos de incendios al norte del país, según informó a la agencia France Presse Fouad Assali, director del Centro de Gestión de Riesgos Climáticos Forestales.

Los incendios, favorecidos por vientos violentos, se declararon en las provincias de Larache, Uezán, Tetuán y Taza, precisó Assali. Un pequeño pueblo de la región de Alcazarquivir fue destruido por las llamas. Más de un millar de hectáreas de bosque han ardido en las provincias de Larache y Uezán, según un balance provisional.

También en Grecia, los bomberos luchan en medio de fuertes vientos para extinguir incendios en la región capitalina de Ática y en la isla de Creta, donde las autoridades locales han ordenado la evacuación preventiva de algunas pedanías.

Estos cuatro países son, según datos de Copernicus, el Programa de Observación de la Tierra de al UE, los que registran un mayor riesgo de incendios.

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