Razones por las que Musk podría romper su palabra y no comprar Twitter

 Razones por las que Musk podría romper su palabra y no comprar Twitter
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Con Elon Musk nunca se sabe. Después de anunciar a finales del mes pasado que había alcanzado un acuerdo para la compra total de Twitter (a cambio de 41.000 millones de euros), el magnate dejaba caer el viernes que la adquisición quedaba paralizada hasta que la plataforma ofreciese «detalles que confirmen el cálculo de que las cuentas ‘spam’ o falsas representan, de hecho, menos del 5% de los usuarios».

Ayer el empresario afirmaba, durante una conferencia tecnológica en la ciudada estadounidense de Miami, que no descartaba conseguir una rebaja en el precio que accedió pagar por el sitio del pajarito. Bastante por encima de su valor real, actualmente fijado en poco más de 37 dólares por acción. De acuerdo con la oferta, él accedió a pagar 54,20 dólares por cada una.

Ideas que no culminan
Esta no es la primera vez que el magnate anuncia que tiene un plan para, poco tiempo después, dejarlo en suspenso o, finalmente, amontonado en la pila de ideas que no culminan. En 2018, dejó caer en un mensaje de Twitter -como casi siempre- que estaba pensando en privatizar Tesla, gracias a lo que consiguió que el valor de la empresa se disparase. Finalmente, la intención quedó en eso. En una simple intención.

Más sonados, no obstante, han sido los anuncios de nuevos dispositivos y servicios que no se han cumplido. Quizá el más conocido es el de los robotaxis autónomos anunciados por Tesla en 2019. Entonces, Musk afirmó que para 2020 esperaba que hubiese una flota de más de un millón de automóviles de este tipo repartidos por el mundo. Hasta la fecha, nada. Lo mismo ocurrió con otros ingenios de Tesla, como la furgoneta eléctrica Cybertruck, cuyas reservas han sido recientemente paralizadas por la empresa debido a los problemas para conseguir las baterías y los materiales necesarios.

Buena parte del dinero procedente para la compra de Twitter procede de Tesla. Musk, incluso, ha utilizado la empresa de automóviles para avalar la mayoría de los 41.000 millones que, en un primer momento, acordó pagar a cambio de hacerse con el control total de la red social. Desde que se conociesen los planes del sudafricano, el precio de la acción de su compañía estrella ha pasado de rondar los 1.200 dólares por acción a situarse actualmente en los 724.

El magnate señala que el acuerdo sigue en pie. En caso de que, finalmente, quisiese romperlo, tendría que indemnizar a la red social con el pago de 1.000 millones de dólares.

Sin un plan definido
Durante las últimas semanas varios medios han compartido informaciones que apuntan que Musk se lanzó a comprar la red social sin tener muy claro qué iba a hacer con ella. Hasta la fecha, el empresario no ha compartido ninguna información concreta sobre los cambios reales que planea realizar en la red social. Más allá de promesas de transparencia, libertad de expresión y cifrado de extremo a extremo en los mensajes directos, no hay datos exactos sobre la plataforma a la que tendrá acceso al internauta si el trato cristalice.

Y si no está claro cómo será la aplicación, tampoco hay mucha información sobre el funcionamiento de la compañía. Hace unos días, ‘CNBC’ señaló que el empresario estaría barajando la idea de convertirse en director ejecutivo de Twitter, puesto que, desde hace unos meses, ocupa Parag Agrawal. También se ha apuntado que estudia la posibilidad de volver a sacarla a bolsa dentro de tres años, momento en el que, espera, la situación económica de la empresa será mejor que la actual.

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