Rusia condiciona el suministro de gas a Europa al levantamiento de las sanciones

 Rusia condiciona el suministro de gas a Europa al levantamiento de las sanciones

El Kremlin condiciona la reactivación del tubo, cortado el pasado viernes por supuestos fallos técnicos, al levantamiento de las sanciones occidentales.

Rusia ha dado el paso que casi todo el mundo daba por hecho que daría: cortar el gas hacia Europa por el Nord Stream 1. Lo que hace unos días eran problemas técnicos ya es simplemente un movimiento geopolítico más en un contexto de guerra. «El colectivo occidental, en este caso la Unión Europea, Canadá y Reino Unido, tiene la culpa de que la situación haya llegado a este punto», aseguró el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

Moscú, además, ha asegurado abiertamente que no se reanudará el bombeo por la principal vía de gas hacia Alemania hasta que la UE no levante las sanciones vigentes contra el régimen de Putin. En este sentido, la excusa de Rusia pasaba porque las piezas que se necesitaban para reparar turbinas del gasoducto no podían llegar precisamente por culpa de esas medidas.

En ese relato, la empresa Gazprom sostuvo que hay «riesgo de explosión» si en la situación actual se reanuda el suministro. «La explotación de esa unidad compresora sin subsanar los fallos detectados crea un riesgo de incendio o explosión, lo que repercute en la seguridad industrial de toda la estación», explica la empresa en un comunicado.

«Dado que estas sanciones siguen aplicándose; dado que existe una absoluta confusión legal y práctica con todo lo que está relacionado con el mantenimiento de los componentes y ensamblajes, por ahora solo cabe esperar a que se logre poner orden de algún modo con esa única unidad», comentó el propio Peskov. «No hay otras razones que no sean las saciones de Occidente», añadió, en el marco de un ‘conflicto’ que se inició sobre una turbina que tenía que llegar desde Canadá pero que, según la versión de Rusia, se quedó bloqueada en Alemania a causa de las medidas restrictivas aplicadas por la Unión Europea. Con todo, este es el tercer escalón en la presión sobre el gasoducto: primero Moscú limitó el suministro a un 60% y después solo a un 20%. Ahora se queda en cero.

Mientras, la UE ya ha logrado el objetivo de tener sus reservas de gas al 80% y en el caso germano estas ascienden ya al 85%, según los datos facilitados por el Gobierno de Olaf Scholz. En su fase de adaptación a la nueva época, Berlín también ha anunciado que dejará en reserva dos de sus tres centrales nucleares por si fueran necesarias para compensar el déficit de energía el próximo invierno y suspende así el cierre definitivo de estas instalaciones. Este ha sido siempre un debate encarnizado en el país y que además ha generado divisiones entre socialdemócratas, verdes y liberales, que forman el Ejecutivo semáforo.

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