Sin gas Alemania podría enfrentarse a una desindustrialización dolorosa

 Sin gas Alemania podría enfrentarse a una desindustrialización dolorosa
  • BIW Isolierstoffe: «Temo una desindustrialización de la economía alemana»
  • Las empresas están buscando fórmulas para seguir con su actividad
  • El riesgo de cierre o de traslado de sus sedes está presente en muchas

El corazón industrial de Europa se enfrenta a un posible éxodo de empresas, a medida que los fabricantes de piezas de automóviles, de productos químicos y de acero luchan por absorber los precios de la energía que se disparan a nuevos máximos casi todos los días. El país se está preparando para un invierno duro.

Los precios de la electricidad y el gas en Alemania se han duplicado en solo dos meses (el Gobierno ha anunciado una bajada del IVA al gas), y la electricidad anual, un punto de referencia para el continente, ha superado los 540 euros por megavatio hora. Hace dos años, los precios eran 40 euros.

Una inflación energética disparada
«La inflación energética es mucho más dramática aquí que en otros lugares», asegura Ralf Stoffels, director ejecutivo de BIW Isolierstoffe GmbH, un fabricante de piezas de silicona para las industrias automotriz, aeroespacial y de electrodomésticos. «Temo una desindustrialización gradual de la economía alemana».

La nación dependía del gas de Rusia para alimentar sus centrales eléctricas y fábricas, pero ahora se está preparando para un desafío sin precedentes para mantener las luces encendidas y las empresas en funcionamiento después de que Rusia haya decidido reducir al mínimo los flujos de gas y disparar los precios. Los cierres temporales debido a los altos precios ya se han visto antes, con la producción de fertilizantes y acero restringida en diciembre y marzo.

Ahora, los precios están experimentando un repunte aún más sostenido que está apretando más. El gas europeo para el próximo mes cerró el jueves en un máximo histórico de 241 euros por megavatio-hora, unas 11 veces más de lo habitual en esta época del año.

Aunque el gobierno está limitando los aumentos a los que se enfrentan los hogares hasta cierto punto, las empresas no son inmunes a esos costes altísimos, y muchas ya están preparadas para trasladar este alza de precios a los clientes o incluso cerrar por completo. El precio es una de las variables clave para permitir que un bien siga siendo competitivo. Si la producción de bienes intensivos en gas se dispara de precios, los clientes optarán por adquirir esos mismos bienes (o similares) a otras empresas.

Competir es más difícil
«Los precios suponen una pesada carga para muchas empresas que consumen mucha energía y compiten internacionalmente», asegura Matthias Ruch, portavoz de Evonik Industries, el segundo mayor productor de productos químicos del mundo con plantas en 27 países.

La compañía está sustituyendo hasta el 40% de sus volúmenes de gas natural en Alemania con gas licuado de petróleo y carbón, y transfiriendo algunos costes más altos a los clientes. Pero la idea de reubicarse es imposible, asegura un portavoz.

Aún así, hay evidencia de que la posición industrial de Alemania está cayendo. En los primeros seis meses de este año, el volumen de importaciones de productos químicos aumentó alrededor de un 27% respecto al mismo período del año pasado, según datos gubernamentales analizados por la consultora Oxford Economics. Simultáneamente, la producción de productos químicos cayó, con un descenso en junio de casi un 8% con respecto a diciembre.

Previsiones a la baja
El Fondo Monetario Internacional reveló el mes pasado que la economía alemana presenta los mayores riesgos en el Grupo de los Siete países más importantes este año debido a la dependencia de la industria del gas natural ruso.

El productor de cobre más grande de Europa, Aurubis, con sede en Hamburgo, tiene como objetivo minimizar el uso de gas y trasladar los costes de energía a los clientes, asegura el director ejecutivo Roland Harings el 5 de agosto. El gigante azucarero Suedzucker tiene varios planes de emergencia en caso de que Rusia corte por completo el suministro de gas a Alemania, según ha revelado un portavoz por correo electrónico a Bloomberg.

BMW está intensificando sus preparativos para una posible escasez. El fabricante de automóviles con sede en Múnich opera 37 instalaciones a gas que generan calor y electricidad en plantas en Alemania y Austria, y está considerando usar servicios locales en su lugar.

La empresa de embalaje Delkeskamp Verpackungswerke GmbH planea cerrar una fábrica de papel en la ciudad norteña de Nortrup debido a los altos costos de energía, con 70 trabajadores perdiendo sus trabajos.

Un ascenso prolongado de los precios de la energía puede terminar transformando el panorama económico del continente, comenta Simone Tagliapietra, miembro principal del grupo de expertos Bruegel, con sede en Bruselas. «Algunas industrias sufrirán graves tensiones y tendrán que replantearse su producción en Europa», asegura.

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